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 Después de los tres años de intenso trabajo que Jesús realizó para cumplir su misión espiritual había llegado el momento cierto para El recibir la Cuarta Iniciación.

Esta iniciación es muy difícil y se origina en los desapegos y en las renuncias que deben ser hechos para lograr evolucionar a través del cumplimiento de la misión, a esto los orientales llaman de dharma. 

En este momento el chakra de la corona se abre completamente. El loto simbólico abre todos sus pétalos y en el centro, el corazón espiritual, aparece brillando intensamente y transforma el iniciado en una antorcha ardiendo en el fuego de la transfiguración del sacrificio doloroso, pero también de la esperanza en el nuevo ciclo que comenzará. En este centro de energía se manifiestan las energías triples de Voluntad, Amor y Poder. 

En el ocultismo este loto se llama Templo de Salomón porque era en el que se hacían los sacrificios y ofrendas a Dios. En este centro superior del loto o Templo se apoya el Gran Ángel Solar, YO SOY, Dios y de los pétalos abiertos y del centro caen las semillas de la Nueva Era que Jesús, como Cristo, se comprometió a llevar adelante hasta hacerlas germinar en la Era de Acuario finalizando la misión iniciada en la Era de Piscis. 

Al morir dejamos los cuerpos físico, mental, etérico y todo se queda guardado en el Cuerpo Causal, en el Loto de Energía Superior y en la próxima encarnación es de aquí que recibimos las semillas acumuladas en el karma para continuar el trabajo.

 

En la Cuarta Iniciación el Cuerpo Casual también se destruye y se abandona para siempre los cuerpos mental y emocional inferiores (son los que manifiestan los deseos sexuales y sentimientos negativos como envidia, codicia y otros).

Algunos Seres de Luz eligen retener sus cuerpos físicos para poder manifestarse cuando lo consideren necesario, pero esto es muy raro y no es "incorporación espiritual".

En esta iniciación, la cuarta, Jesús aprendió a controlar la muerte y el cuerpo físico trabajo este que había comenzado en el Templo de Luxor cuando todavía era un niño y en la compañía de María, Su madre, bajo los cuidados del Maestro Serapis Bey. El proceso siguió hasta la crucifixión cuando Jesús juntó el trabajo de abandono y renuncia del Cuarto Rayo y el uso del poder de la regeneración del Segundo Rayo, el Amor. 

El Cuarto Rayo es conocido como la energía que produce paz a través del conflicto: primero el conflicto, segundo la renuncia, tercero la libertad. Esto se pasa cuando el iniciado se da cuenta del proceso y lo acepta y busca no actuar con maldad en la vida.

La cruz representa el último paso de abandono y de dolor del cuerpo físico, la muerte es solamente el resultado del comienzo del proceso de Libertad espiritual para seguir el cumplimiento de la misión. 

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