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El sexto rayo tiene por finalidad dirigir y gobernar la energía creadora en el mundo emocional y se lo llama de Rayo de la Devoción.

Algunas personas consideran extraño que la devoción sea una manifestación del Espíritu Santo.

En el, el Espíritu Santo, representa siempre una energía de naturaleza ígnea en la manifestación de la tercera persona. Cuando se piensa en devoción se imagina algo como emoción del corazón elevada a la religión. Emociones son siempre acuosas.

Pero, la devoción del sexto rayo, cuya característica es la devoción cálida y ferviente, es la entrega del hombre a Dios.

En este rayo encontramos el profundo misterio de la transmutación de los deseos y emociones, que puede convertir el hombre en divinamente creador por la espiritualización de su energía creadora.

Consecuentemente, el sexto rayo es de espiritualidad y pureza, pero el hombre sólo es verdaderamente espiritual cuando toda su naturaleza emocional esté no solamente subyugada, y sí, transmutada, y la pureza es el medio de la transmutación.

Es por esto que cuando nos relacionamos con el Maestro Jesús, Primer Director (conocido en el Occidente) del 6º Rayo, vemos en Él la encarnación de la pureza, unida a la más ardiente devoción.

Es Su fortaleza de la verdadera espiritualidad en que la Luz del espíritu interno brilla en el hombre externo, y en la cual todo el mundo es abrazado por el fuego de la verdadera devoción.

Tan fuerte es esta devoción, tan completo el dominio de las emociones y deseos, que se convierte en una total entrega a Dios, siendo esta la principal característica del sexto Rayo: gobernar las emociones y transmutarlas.

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