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SÁBADO DE ALELUYA

El cirio se enciende.
YO SOY el ALFA y ÔMEGA!     YO SOY el PRINCIPIO y el FIN!

El velo entre la muerte y la vida se rompió. El plano físico y espiritual se juntaron para siempre. El último enemigo, la muerte, fué vencido. El verdadero iniciado descubre hoy que pude actuar concientemente en los planos de la materia y del espíritu y que la muerte hace parte de la vida en toda la naturaleza: muere la semilla para que nazca el árbol; muere el grano para dar origen al pan y así lo que tiene semilla que trae con ella el germen de la vida muere y renace continuamente.

Cristo es el símbolo de que la llama silenciosa de la Vida no puede ser destruída por nada. Es la llama de la fuerza vital representada en la luz que vuelve a encenderse.

La humanidad horriblemente culpada por el sufrimiento ocasionado a um inocente quiere encontrar un culpado. Judas cumple ese papel y en este día, en las tradiciones populares, se lo quema.

Judas nos pone frente a frente con las decepciones que podemos sufir diariamente y nos lleva a pensar: de que vale la amistad si treinta monedas la compran o venden? Judas es el espejo en que necesitamos mirarnos para entender la necesidad de cambiar, de elegir las personas con las que nos juntamos; reconocer el límite de cada uno y darnos cuenta de que los malos seguirán malos, contra nuestro deseo, porque cambiarán solamente por su propia voluntad y conciencia y no podemos llevar estas personas sobre los ombros pensando que las ayudaremos a cambiar la maldad solo porque los amamos. Hoy podemos darnos cuenta del abismo que separa las personas malas, las que pasan la vida queriendo hacerle mal a los demás; tomar conciencia del dolor que sentimos por los que nunca fueron nuestros amigos verdaderos.

Judas representa los que están cerca de la gente mientras nos necesitan, pero cuando la situación se invierte son los primeros en escarpar.
Es como si de repente un abismo negro apareciese en la mente y vemos la falsedad de las personas.

Jesús pasó por esto. Nosotros también lo pasamos. La humanidad repite los errores mientras no trasmuta sus pensamientos. Como El no debemos perdernos en sentimientos negativos: no odiar, solo perdonar y seguir el camino de la vida.

Jesús, el Maestro del Amor, es la llama de la vida que nos ayuda a pasar por los momentos de angustia. El nos alimenta para que sepamos permanecer en silencio frente a las acusaciones injustas. Jesús quiere se hacer el Cristo en cada uno, se prepara para brillar de nuevo en la Llama de Luz de la Vida.

Muchos no conocen y nunca sentiran esta Llama aunque usan el nombre “Jesús” diariamente; se cierran en templos e iglesias, buscan recitar oraciones dramáticas y quieren hacer negocio con la treinta monedas en cambio de favores. Y todo seguirá así, para ellos, mientras no tengan coraje de sacarse de la cabeza la corona de espinas que lastima y se pongan la corona de Luz que ilumina, irradia y brilla en el sendero probatorio, el purgatorio, y para ellos el verdadero infierno.

Preparémonos para la resurrección. La Páscua está acercándose. Dejemos que la vida se ilumine.

Encienda el cirio y que el ilumine su vida por completo!

Vea RITUAL DE CONSAGRACIÓN DEL CIRIO PASCUAL

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