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Jesús pasó en silencio por la última iniciación. La iniciación es un proceso, un camino de lucha y de transmutación, no es un punto de llegada.
El Maestro determinó que se hiciera la voluntad del Padre en la Tierra cuando dijo: Padre, hágase tu voluntad, no la mía. Esta voluntad es el regreso del amor logrado mediante el uso de coraje y valentía que nos llevan a iluminar los ideales de la Era de Acuario, sin dejar, nunca, las enseñanzas elevadas del Sermón de la Montaña.
Y cada uno de nosotros, cada día, cada año, en cada vida buscamos este Poder del Amor y la transmutación y deseamos convertirnos en la Antorcha Encendida con la que el Templo Interior es iluminado. Puede ser que no todos sean conscientes de esto, pero esta es nuestra busca en cada encarnación. Y un día, como él podremos decir: Está terminado! Y entrando en la Luz anunciaremos la Victoria a toda la humanidad.
Es Pascua, Jesús resucitó, nosotros también podemos resucitar de la muerte de la materia, la vanidad, el orgullo, de la falta de amor. La muerte no nos puede encarcelar más porque somos espíritus libres y asumiremos nuestro Poder. Encontraremos el camino de regreso y finalmente llegaremos a ser Uno con el Padre de nuevo.
Hoy el mensaje de Cristo, nos dice: ¡Sean valientes, porque el Espíritu de la paz está entre ustedes. Sigan luchando para que el dolor, el sufrimiento, la falta de amor sean transmutados!.

¡Felices Pascuas! Feliz resurrección!
El Punto de Luz está encendido, hagásmoslo brillar!

YO SOY LA LUZ!
YO SOY EL AMOR!
YO SOY LA PAZ!

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