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Orê Yeyê ô! OXÚN

El orixá Oxún trae amor y prosperidad a este año guiado por la rapidez mercuriana junto a la ambición desmedida y terrena del Emperador y las limitaciones del número 4.

Día de la semana: SÁBADO.

Color: AMARILLO – DORADO – ANARANJADO

Metal: COBRE Y ORO

Elemento de la naturaleza: AGUA DE LOS RÍOS Y CASCADAS

Vicio a ser combatido: mentira, devaneos, pereza.

Vela: AMARILLA Y DORADA

Sincretismo: Nuestra Señora de la Concepción (Brasil); Señora de Itatí (Argentina) ; en la mitología greco-romana: Afrodita; en India: Lakshmi.

 

LEYENDA DE OXÚN

Oxún era muy bonita, coqueta y vanidosa. Como lo son, por lo general, las mujeres bonitas. Le gustaban las telas vistosas, las joyas de casco de tortuga y tenía, sobre todo, una gran pasión por las joyas de cobre. Este metal era muy valioso, antiguamente, en la tierra de los africanos iorubás. Solamente una mujer coqueta y elegante tenía estas joyas hechas de cobre pesado. Oxún era cliente de los comerciantes de cobre.
Omiro wanran wanran wanran omi ro! ‘El agua corre haciendo el ruido de las pulseras de Oxún!’ Oxún lavaba sus joyas, antes de lavar a sus hijos. Pero tiene, entre tanto, la reputación de ser una buena madre y atiende los pedidos de las mujeres que desean tener hijos.

Oxún fue la segunda esposa de Xangó. La primera se llamaba Oiá-Iansá y la tercera Obá. Oxún es de un humor caprichoso y cambiante. Algunos días, sus aguas corren tranquilas e serenas, deslizan graciosamente, frescas y límpidas, entre las márgenes cubiertas de vegetación brillante. Numerosos valles permiten atravesar de un lado al otro.
Otras veces sus aguas tumultuas pasan haciendo un gran barullo, llenas de correntezas y torbellinos, trasbordando e inundando campos y florestas. Nadie lo podía atravesar de un lado al otro, porque ningún puente aguantaba! Oxún no dejaría que nadie se le atravesara!
Cuando Ella está en furia leva para lejos y destruye las canoas que intentan atravesar los ríos.
Por esos días Olowu, rey de Owu, seguido de su ejército, iba para la guerra. Por infelicidad, tenía que atravesar el río en un día en que Oxún estaba enojada. Olowu hizo a Oxún una solemne promesa, pero muy mal formulada. El le declaró: ‘ Si usted baja el nivel de sus aguas, para que yo pueda atravesar y seguir para la guerra, y si yo vuelvo vencedor, prometo a usted nkan rere’, es decir, cosas buenas.
Mas Oxún entiende que el hablaba de su esposa, Nkan, hija del rey de Ibadan. Ella hizo bajar el agua y Olowu continuó su expedición.
Cuando el volvió, un tiempo después, victorioso y con riqueza considerable, nuevamente encontró Oxún con el humor perturbado. El río estaba turbulento y con el agua bien agitada. Olowu mandó ofrecerle muchas cosas buenas como le había prometido en ofrenda las
nkan rere: telas ricas, buzios, animales de caza, gallinas, miel de las mejores abejas y platos ricos de comida típica: mulukum, que mezcla cebollas, porotos, sal y langostines. Pero Oxún devuelve todo sobre la orilla del río. Ella quería la mujer de Olowu, y el fue obligado a obedecer y tirar al río a su mujer. Nkan estaba embarazada y el niño nació en el fundo del río. Oxún, cuidadosamente, devolvió el recién nacido diciendo: ‘Es Nkan que me fue solemnemente prometida y no el niño. Tómelo de vuelta!’
El agua bajó y Olowu tristemente, volvió para su tierra. El rey de Ibadan, sabiendo del fin trágico de su hija, indignado declaró: ‘No fue para que ella fuera ofrenda a un río que la dejé casarse con olowu!’ El guerreó con el yerno y lo expulsó del país.

El río Oxún pasa en un lugar adonde sus aguas son siempre abundantes. Por esto es que Laró, el primer rey de este lugar, ahí se instaló y hizo un pacto de alianza con Oxún. En la época en que llegó, una de sus hijas había ido bañarse en el río siendo tragada por el.  Pero consiguió salir al día siguiente, ricamente vestida, y dijo que Oxún la había recibido muy bien en el fondo del río. Laró, para mostrar su gratitud, fue llevarle ofrendas. Numerosos peces, mensajeros de Oxún, vinieron a comer, en demostración de aceptación, los alimentos que eran tirados al agua. Un pez grande llegó nadando en las proximidades del lugar adonde estaba Laró, el pez escuspió agua que Laró recogió en una recipiente y la bebió, haciendo así, un pacto con el río. Enseguida el extendió sus manos sobre el agua y el pez grande saltó en ellas. Esto se dice en iorubá: Atewo gba ejá. De donde se originó el título de los reyes de ese lugar. Ataojá declaró entonces: ‘Oxúm gbô!’ Oxún está madura, sus aguas son abundantes. Y dio origen al nombre de la ciudad de Oxogbó. Todos los años se hace ahí grandes fiestas en conmemoración a todos estos acontecimientos.

Del libro: "Leyendas Africanas de los Orixás’ de Pierre Fatumbi Verger e Carybé – Editora Currupio – Brasil