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Hay muchas historias a respecto de este discípulo: Judas Iscariotes. Todas son relacionadas con la Pasión de Jesús. Unos lo defienden y otros lo condenan. Hay los que sostiene que el lo traicinio y lo vendió por treinta monedas de plata, después se ahorcó en un árbol, tal vez por remordimiento. Otros creen que Jesús lo eligio para ser el discípulo traidor debido a su proprio karma.

 

De acuerdo con el Ocultismo, Judas era un servidor de la oscuridad  que acompaño Jesús paso a paso. El Maestro sabia de esto y debido a su Gran amor y Compasión y en su Gran Sabiduría lo aceptó como su discípulo. Judas se quedó feliz, en su maldad, creía que estando mas cerca podría ocasionar un mal cada vez peor a Jesús.

Por otro lado, Jesús pensaba que observando la maldad de Judas, los otros discípulos podrían aprender lo que es la maldad y los medios que las personas falsas usan para destruir un verdadero trabajo de amor. Sobre un otro aspecto, el de la dedicación, el Maestro estaba dispuesto a través de Su Comprehensión a  dedicarse a la gran tarea de llevar un hermano al camino de la Luz, aunque sea a través de Su propio sufrimiento.

Jesús había elegido Iluminar Judas con la Luz del Amor. Pero los tres años en que permanecieron juntos no consiguieron tocar el corazón de Judas. En la medida en que la Misión de Jesús se hacía mas fuerte, mas crecía también el deseo de Judas en traicionarlo.

Después de la Última Cena, Judas llegó con los soldados del Alto Sacerdote Romano y besando Jesús en el rostro (como él havia combinado con los soldados) ellos supieron que era El y así, lo entregó. Jesús le dijo: Traes con un beso el Hijo del Padre?

En este momento el corazón de Judas fue tocado y comprendió la maldad que lo había movido en toda su vida. Pero tenía que cumplir el acuerdo, y acompañó Jesús por el camino en dirección al Monte del Calvario. Allá presenció todo el sufrimiento del Maestro, y por la mañana, no aguantando mas tanta culpa, corrió al Alto sacerdote y tirando las monedas que había recibido sobre la mesa, lloró y dijo: Traicioné el sangre de un inocente!

Volvió corriendo al pié de la cruz y pidió perdón a Jesús.

El Maestro le respondió: Todo está perdonado, Judas, La paz esté contigo. Mi amor por ti es mayor.

Judas desapareció en la multitud y después de la resurrección, cuando Cristo apareció para los discípulos, el estaba entre ellos.

Jesús, el Cristo, trajo la Luz e iluminó a todos, hasta quien lo traicionó.

Y con su PERDÓN lo colocó de nuevo en el camino del Padre.

 

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