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Estamos en Cuaresma, período de preparación espiritual o una nueva oportunidad de nacer de nuevo y entrar en el Reino del Cielo. Esta es la época de gestación de un nuevo ser, un nuevo hombre, una nueva mujer. Aquella que viene trayendo dentro del corazón la unión de los que se aman y complementan: Padre-Madre; hombre-mujer; hijo de la Madre Celeste con el Padre Divino. El hombre nuevo que Jesús anunció que deberíamos ser para entrar en el Reino del Cielo.

Como el Maestro nos dice: No recuerden el pasado con tristeza, pero haz del mismo una lección para no repetirla nunca más. Yo no sufrí para que me copien pero para cumplir mi misión.

Esta es una época especial para reflexionar cuantas veces repetimos la muerte de Jesús en nuestros hermanos, cuando atacamos alguien solamente porque no concordamos con sus ideas o porque no logramos hacer algo con tanto éxito como alguien lo hace o nos negamos a escuchar alguien que está sufriendo.

Se mata a Jesús diariamente. Hipócritamente se lo hace a la luz del día, de la noche, a todo momento.

Lo hacen los políticos, las falsas religiones que usan Su nombre. son los que cultivan un Jesús muerto en la cruz. Lo hacen todos los que se juntan para orar pero no toman ninguna actitud para cambiar la situación de los que sufren esperando que Dios actúe en el lugar de ellos. Lo hacen también, los que llaman los pobres de pobrecitos pero que siguen alimentando una sociedad de pobres y ricos, olvidándose de propósito tal vez, de las palabras del Maestro Ámense unos a los otros como Yo los amo.

Porque si nos amamos así, naturalmente buscaremos y haremos a todos lo que haríamos para uno mismo.

Cuaresma no es un tiempo para se lamentar ni para campañas que paternalmente pasan la mano sobre la cabeza de los que sufren.

Es una época, sí, de se tomar consciencia de nuestro papel en la sociedad, de nuestra responsabilidad en criar nuevas posibilidades para este nuevo hombre que vive en este momentos de angustia y de violencia. Crear posibilidades reales de crecimiento espiritual y material, porque un no camina sin el otro.

Comencemos ahora la renovación mirando para todos los lados y viendo lo que podemos hacer de verdad para que Jesús sienta que realmente estamos viviendo la Cuaresma, el Camino de la Pascua, el Nuevo Hombre.

PORQUE TODO AQUEL QUE PIDE RECIBE …

Pidamos con fe para que Dios nos de la oportunidad de nacer de nuevo, para que logremos compartir con toda la Hermandad la Luz Infinita del Amor, de la Compasión, de la alegría …Hasta que la cruz de Jesús muerto sea transmutada en una rosa fulgurante y esté siempre en el corazón y que se pueda decir junto con El: YO SOY EL AMOR!