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Sean mis pies bendecidos
para caminar por el sendero 
del Dios y de la Diosa.

Benditas sean mis rodillas
que se arrodillan delante 
del altar sagrado.

Bendito sea mi corazón
que resuena con el sonido
de la compasión.

Benditos sean mis labios
que dicen solamente 
la verdad.

Benditos sean mis ojos que ven 
la verdadera magia:
la del Espíritu Sagrado.

Que el Dios y la Diosa me ayuden a caminar por el mundo.

Que así sea!

Que así sea!

Que así sea!

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